ALCALÁ, RAFAEL ENTREVISTA A PERALTO

  Rafael Alcalá

Fue en junio de 1984 cuando vio la luz el primer número de la revista El  Parnaso.

Y ocurrió meses más tarde cuando la dirección de la citada revista, postal y telegráfica, creó un apartado dedicado a entrevistar a artistas, principalmente malacitanos, actividad que recayó en quien suscribe, algo que acogí con verdadero entusiasmo.

Mi primera entrevista (hace ya casi cuarenta años, hay que tenerlo en cuenta) estaba claro que tenía que dedicarla al poeta, escritor y editor Francisco Peralto, no ya por su portentosa trayectoria literaria, sino también por ser compañero del Cuerpo.

Francisco Peralto, ha fallecido después de soportar muchísimo sufrimiento físico, el pasado día 8 de noviembre. Y  la dirección (la que queda con vida) de El Parnaso, ha creído más que conveniente de publicar nuevamente la entrevista como forma de reconocimiento a ese incansable escritor, el cual me solía decir: “Rafael: sólo por presenciar un amanecer, merece la pena haber venido al mundo, a pesar de sus complejos entresijos y sufrimientos”. Francisco Peralto fue un poeta auténtico, y cuando uso dicho adjetivo me refiero a que era un hombre que no podía dejar transcurrir la vida sin escribir o sin pensar en realizar un proyecto literario. Descanse en paz el gran amigo y poeta.

                                    ENTREVISTA AL POETA FRANCISCO PERALTO

Rafael Alcalá. Paco, ¿cuántos libros publicados, y cuál te ha satisfecho más?

Francisco Peralto. No lo recuerdo exactamente; pero alrededor de 13 ó 14. En cuanto a cuál de ellos me ha producido mayor satisfacción, pues no sabría decirte, ya que cada uno de ellos tiene su porqué.

R.A. Pero existirá alguno del que guardes un especial recuerdo.

F.P. Pues sí, quizás “Oratorio del mar y de la tarde”, que fue premio Salvador Rueda; pero solamente por ese motivo.

R.A. ¿Cuándo una persona que se siente ser poeta, llega realmente a serlo? ¿Quién o quiénes tiene la suficiente autoridad para aplicarle tan seria e importante denominación?

F.P. Es muy difícil responder a tu pregunta. Se siente uno poeta o no se siente -al margen de calidades-, y se es o no poeta de la misma forma. En cuanto a quién, digamos posee las bulas para considerar a una persona poeta; bueno, pues, en primer lugar, los lectores, y después la crítica.

R.A. Comunicación, creatividad y belleza. ¿Crees que son los tres requisitos indispensables para que un trabajo poético sea bueno?

F.P. Es evidente que cuando ofreces un poema al lector, existe ya una comunicación. En cuanto a la creatividad…, eso es algo que se me escapa un poco. La creatividad se puede tomar bajo muchos prismas. Si te refieres a aportar algo nuevo, eso es muy difícil. Uno puede poner su sello personal, en cuanto a que eres hombre individual, único, y como tal, ves la realidad de una forma quizá distinta a los demás, aunque con matices diferentes. Y en cuanto a la belleza, es indispensable. Es lo que busca todo poeta. Es decir, presentar al lector la idea, del tipo que sea, pero con belleza.

R.A. Cuando la poesía no posee un contenido popular, la inmensa mayoría de la gente suele darle de lado. ¿Crees que esta circunstancia se debe a la subcultura por la que atravesamos en este país?

F.P. Estoy parcialmente de acuerdo, porque existen varios problemas. El primero, es que el poema es un ejercicio personalísimo del poeta. Entonces, te ofrece una serie de claves, que muchas veces son indescifrables para el lector, y de ahí que la poesía, incluso para el lector muy avezado, tenga una gran dificultad de lectura, sobre todo si pretende llegar a alcanzar la comprensión total del poema, que, por otra parte, tampoco es necesario. Mira, el poema da muchos mensajes: belleza, recuerdos, sugestiones, etc. Luego es enorme la cantidad de sentimientos o sensaciones que el poema puede dar al lector.

En cuanto a la subcultura, bueno, ese es otro tema. Lo que sí es evidente, es que el poeta, el artista, jamás debe hacer un trabajo que no esté de acuerdo consigo mismo, con tal que lo comprendan los que tengan menos capacidad de comprensión o menos cultura.

R.A. Camilo José Cela ha afirmado: “No existe la inspiración, sino el trabajo”. ¿Estás de acuerdo?

F.P. Estoy de acuerdo en un 99,99%. La inspiración hay que buscarla, y una manera de buscarla es pensando y escribiendo, si no, la inspiración es una cosa ya muy ñoña, decimonónica, y que los poetas de enjundia jamás se dejaron llevar por ella.

R.A. ¿Sueles consultar el diccionario cuando estás escribiendo?

F.P. Si hace falta, sí. Eso no es ningún pecado. No importa cómo se hace el poema, sino el poema hecho. Es más, incluso es recomendable imitar a los buenos, siempre que sea posible. Los clásicos decían: “Sed originales; imitad a los maestros”.

R.A. Hubo quien dijo que el resultado de lo que se escribe se corresponde a lo que se ha leído, vivido y al nivel cultural que se posea. Tú dirás…

F.P. Que es totalmente cierto. Al que pretenda hacer una obra literaria con sólo su experiencia personal, le irá muy mal.

R.A. ¿Existe relación personal entre el poeta y  lo que escribe?

F.P. Todo el que escribe con el “corazón”, pone mucho de sí mismo. Pero, cuidado, no todo lo que escribe el poeta, aunque escriba con el “corazón”, es él mismo; hay también mucho ejercicio literario en un poeta, mucho juego, mucho equilibrio de todo tipo.

R.A. ¿Hay narcisismo en tu poesía?

F.P. Narcisismo entendido como vanidad, puede que sí. Vanidad hay una dosis bastante grande en todo artista.

R.A. ¿Qué opinas de quienes aseguran que ya está todo dicho en poesía?

F.P. No estoy de acuerdo. Siempre que el poeta es auténtico, aporta algo: su intransferible yo.

R.A. Ya se han efectuado comentarios de textos de tus trabajos en la Facultad de Filosofía y Letras de Málaga. ¿Te siente halagado por ello?

F.P. Claro que sí. Siempre que se recibe una crítica, y si ésta es positiva y honrada, pues te sientes halagado. Es lo que te motiva a seguir.

R.A. ¿Qué consejos darías a los jóvenes que escriben, que quieren ser poetas?

F.P. Lectura, lectura y lectura. Y después, escribir mucho. No hay otra forma.

R.A. ¿Está justificado el arte por el arte?

F.P. A mí me parece que sí. Es más, el artista no tiene porqué plantearse otro tipo de motivaciones. El arte nace y muere en sí mismo.

R.A. Paco, ¿qué es para ti la poesía?

F.P. Una forma de conocerme a mí mismo… Poesía es todo: belleza, autenticidad, acercamiento hacia el hombre… La verdad, no tengo una definición ingeniosa que darte. Lo que sí te puedo asegurar es que, sin falsa modestia, sé cuando hay o no hay poesía en un poema.

R.A. ¿Eres feliz?

F.P. La palabra felicidad me suena a algo decadente, tópica. Pero puedo asegurarte, desde luego, que no me siento infeliz.

(Yo sí que me siento infeliz, porque el espacio que se me ha designado para la entrevista, lo he sobrepasado con creces. ¡Qué lástima, compañero-lector; cuántas ideas, conceptos, preguntas y matices de Francisco Peralto han quedado sin plasmar en estas páginas por falta de espacio… o por culpa del torpe entrevistador!).

Gracias, Francisco Peralto, en nombre de quienes componemos El Parnaso. Te deseamos muchos éxitos en tu complicado peregrinar de la mano de Calíope.

                                                                                                           

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