

El ámbito de la cultura cubana ha quedado oculto bajo mitos y tópicos que convierten a su literatura en una gran desconocida, salvo honrosas excepciones.

Difícil no pensar en Lorca, y no sólo en el de Poeta en Nueva York, cuando apunta al surrealismo. Es sabido que Lorca definió la poesía como “la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio”.

La figura de María Gertrudis de los Dolores Gómez de Avellaneda y Arteaga (1814-1873) es única en el mundo de la literatura.

Asertividad, búsqueda de su identidad, asentimiento de lo que es y quiere ser es una constante en la poesía de Presina Pereiro.

El libro es un deslumbramiento, un canto al milagro que nos rodea, un viaje por paisajes mediterráneos o sierras insólitas y excepcionales como las Alpujarras o las sierras de Málaga o de las Nieves, donde habita la manzanilla junto al espliego, la amapola roja o los blancos arrayanes.

Es dudoso que el mundo tenga un fin más allá de la vida y del que los seres humanos seamos capaces de dotarle en medio de tanto sin sentido.

Parece mentira que no recuerdes lo que dejó escrito Lope de Vega en su “Arte nuevo de hacer comedias”: “que un arte de comedias os escriba / que al estilo del vulgo se reciba/”. ¿Qué me dices, querido?

Como directora de orquesta, compositora y docente musical, la música no sólo forma parte de mi vida, sino que atraviesa mi piel, cada una de mis células, mis hormonas, mis neuronas, mi sistema circulatorio…

Cuando leemos la obra magna de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, penetramos en un inmenso mundo donde la ficción se transforma en realidad o la misma ficción se introduce en la irrealidad de la historia.

A todo ese torrente de podredumbre, se une el avance de ideologías negativistas, xenófobas o dictatoriales, marcadas por los fundamentalismos políticos, religiosos y económicos, que hunden a esta humanidad en un pozo cada vez más negro.