Un pájaro de papel en el pecho
dice que el tiempo de los besos no ha llegado;
vivir, vivir, el sol cruje invisible,
besos o pájaros, tarde o pronto o nunca.
Vicente Aleixandre
La obra poética de Vicente Aleixandre presenta varias etapas: pura, surrealista, y de vejez. De la segunda etapa podríamos hablar de Espadas como labios, (1932); La destrucción o el amor, (1935) o Sombra del Paraíso, (1944), estos tres poemarios son de estética surrealista y/o de expresión cercana a la escritura automática. En este artículo nos ocuparemos de su etapa surrealista y como representación máxima LA DESTRUCCIÓN Y EL AMOR.
Podemos decir que la obra poética La destrucción o el amor, escrita por Vicente Aleixandre entre 1932 y 1933, es una obra esencial en la poesía del autor y en la literatura española del siglo XX. Supone un estudio profundo de los temas: Amor o Destrucción, Eros o Tánatos, Amor o Muerte; una intensa exploración en la que el poeta nos ofrece una visión del mundo donde la belleza y el horror conviven en un delicado equilibrio. La obra sigue siendo, a día de hoy, un referente en la poesía contemporánea, tanto por su innovación formal como por la profundidad de sus temas, que siguen resonando con fuerza en la sensibilidad de la sociedad actual.
Situando al autor y a su obra escrita en los años 1932-1933, momento en que España estaba gobernada por la Segunda República, un régimen democrático que había generado grandes expectativas de modernización y reformas. Sin embargo, los desafíos económicos, las tensiones sociales y las divisiones ideológicas hicieron que la situación política fuera inestable. En medio de este convulso panorama, la literatura española experimentó una profunda efervescencia creativa, marcada por la búsqueda de nuevas formas de expresión y la influencia de las tensiones sociales y políticas del momento. La Generación del 27, un grupo de poetas y escritores que habían surgido en los años 20, continuaba siendo una fuerza dominante en la literatura española. Autores como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti y Pedro Salinas seguían publicando obras innovadoras que mezclaban tradición y vanguardia. Lorca, en particular, fue una figura destacada en 1933 con el estreno de su obra de teatro “Bodas de sangre,” que reflejaba la tensión entre el destino trágico y la lucha por la libertad individual, temas profundamente conectados con el ambiente de la época.
La destrucción o el amor es una obra poética emblemática dentro de la poesía surrealista española, y una de las más reconocidas en la trayectoria de Vicente Aleixandre, quien recibió el Premio Nacional de Literatura en 1933 por esta creación. Publicada en 1935, la obra representa un punto culminante en la evolución del poeta, marcada por una intensa exploración de la relación entre la vida, el amor y la muerte, a través de un lenguaje poético innovador y profundamente introspectivo.
La obra se compone de poemas que giran en torno a la dicotomía del amor como fuerza creadora y destructora. Te sumerge en un universo donde el amor no es un sentimiento idílico, sino una fuerza arrolladora que devora y transforma. Este amor, que a menudo se manifiesta como una pasión desbordante, también se presenta como una forma de destrucción, reflejando las tensiones internas del ser humano frente a la fragilidad de la existencia. Como señaló el crítico literario José Ángel Valente[1], “Aleixandre aborda en este libro una concepción cósmica del amor, que a su vez es indisolublemente ligada a la destrucción, como dos caras de una misma moneda”. La destrucción o el amor, tiene un lenguaje en el que predomina el verso libre, aunque también se emplean estrofas de corte clásico, como la lira, es una poesía llena de imágenes oníricas y metáforas poderosas. La influencia del surrealismo es evidente en su uso de imágenes que trascienden lo racional, creando una atmósfera donde el subconsciente cobra protagonismo. El crítico Dámaso Alonso, en una reseña publicada en Revista de Occidente, señaló que “en este libro, Aleixandre logra un equilibrio entre la fluidez irracional del surrealismo y una reflexión poética que profundiza en las dimensiones más oscuras del alma humana”. Uno de los poemas más representativos de la obra es “Se querían”, donde Aleixandre muestra la unión de los amantes como un proceso inevitable de fusión y destrucción mutua. A través de una sucesión de imágenes viscerales, el poema describe el amor como una fuerza que aniquila las identidades individuales, en un proceso de despersonalización y muerte simbólica. Este poema es un ejemplo claro de cómo el autor utiliza el surrealismo para explorar temas universales, como el deseo, la identidad y la aniquilación:
SE QUERÍAN
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.
Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.
Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.
Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.
Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.
Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.
Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.
Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.
El poeta y crítico Luis Cernuda destacó en su análisis que “la poesía de Aleixandre no se limita a exponer el amor como un sentimiento humano, sino que lo sitúa en el contexto de la naturaleza y el cosmos, dotándolo de una dimensión universal”. Esta universalidad es uno de los aspectos más elogiados de la obra, ya que el amor y la destrucción no son sólo temas humanos, sino también fuerzas que rigen el universo entero, en una visión casi panteísta del mundo. La estructura del libro es también un reflejo de su temática central. Los poemas están dispuestos de manera que el lector percibe un viaje emocional y espiritual, desde la exaltación del amor hasta la inevitabilidad de la destrucción. Cada poema es una pieza en el rompecabezas de la condición humana, explorada desde la perspectiva de un poeta que busca respuestas más allá de lo visible y lo tangible. Otro aspecto destacado en la obra es el uso del simbolismo. La naturaleza juega un papel crucial en la poética de Aleixandre, donde los elementos naturales, como el agua, la tierra, el fuego y el aire, se convierten en metáforas de los estados emocionales del ser humano. Como apuntó el poeta y crítico Pedro Salinas, “en La destrucción o el amor, la naturaleza no es un simple telón de fondo, sino un protagonista activo que participa en el drama existencial del hombre”. En cuanto a su estilo, Aleixandre utiliza un verso libre que fluye con una cadencia casi musical, donde la repetición de ciertas imágenes y conceptos crea un ritmo hipnótico. Esta musicalidad es uno de los elementos que hace que la obra sea tan impactante a nivel sensorial, sumergiendo al lector en un estado de contemplación poética. Según Vicente Gaos, “la obra de Aleixandre en La destrucción o el amor representa uno de los momentos más altos de la lírica española del siglo XX, por su capacidad para fusionar forma y contenido en una expresión poética de gran fuerza y belleza”. En el poema Unidad en ella[2], refleja la unión amorosa en un sentido cósmico y metafísico, donde el amor es una fuerza que unifica al ser con el universo: “Cuerpo feliz que fluye entre mis manos / rostro amado donde contemplo el mundo / donde graciosos pájaros se copian fugitivos, / volando a la región donde nada se olvida.” Aleixandre explora el amor desde una perspectiva existencial y cósmica, caracterizada por un lenguaje lleno de imágenes intensas y surrealistas. El Jurado del Premio Nobel, 1977, enunció las razones por la cual se le concedía el premio a Vicente Aleixandre: «Por una creativa escritura poética que ilumina la condición del hombre en el cosmos y en la sociedad actual, al mismo tiempo que representa la gran renovación de las tradiciones de la poesía española entre guerras». En su excelente y emotivo discurso de entrega del premio en Estocolmo se acordó de sus compañeros y amigos poetas: “… La generación del 27 no quiso desdeñar nada de lo mucho que seguía vivo en ese largo pretérito, abierto de pronto ante nuestra mirada como un largo relámpago de ininterrumpida belleza. No fuimos negadores, sino de la mediocridad; nuestra generación tendía a la afirmación y al entusiasmo, no al escepticismo ni a la taciturna reticencia.”
Se cumplen 40 años de la concesión del Premio Nobel a este insigne escritor español, que expertos en su obra, analizan desde una perspectiva poliédrica y heterogénea[3]; un poeta que eligió la poesía como compañera de vida y «avasalladora necesidad», según Alejandro Duque Amusco, editor y experto en su biografía y obra poética.
Estudios críticos para seguir profundizando, son: Vicente Aleixandre. La poesía de Vicente Aleixandre. Carlos Bousoño. (1977)[4]; Vicente Aleixandre: Pasión de la tierra y del hombre. Alejandro Duque Amusco (1989); LA POESÍA DE VICENTE ALEIXANDRE. 40 años después del Nobel. Francisco Morales Lomas y Remedios Sánchez García (Coordinadores). Red Internacional de Universidades Lectoras. Marcial Pons. Madrid, Barcelona, Buenos Aires, São Paulo, (2017).
Estos estudios son fundamentales para entender La destrucción o el amor en su totalidad, tanto desde una perspectiva estilística como temática. La obra sigue siendo un referente dentro de la poesía surrealista y simbolista de la Generación del 27. © Aurora Gámez Enríquez
[1] José Ángel Valente Docasar (Orense,1929 – Ginebra,2000) poeta, ensayista y traductor español.
[2] Unidad en ella. La destrucción o el amor. Vicente Aleixandre. Poema en que refleja la unión amorosa en un sentido cósmico y metafísico, donde el amor es una fuerza que unifica al ser con el universo.
[3] Sur Revista de Literatura. Nº 11 Homenaje a Vicente Aleixandre. www.sur-revista-de-literatura.com Antonio G. Velasco, Francisco Morales Lomas, Albert Torés, Sebastián Gámez Millán, Antonio Moreno Ayora, Inmaculada G. Haro, Joaquín Albarracín de la Rosa, Aurora Gámez Enríquez. Grupo Málaga (España) (2018).
[4] Editorial: Gredos. (1 enero 1977). Idioma: Español ISBN-10: 8424907507. ISBN-13: 978-8424907501



















