JULIA UCEDA y EDITH PIAF

Fotos de Josefina Martos Peregrín

Julia Uceda decía que “Un escritor debe mostrar el tiempo al que pertenece”[1]. Nació en Sevilla en octubre de 1925, diez años después de que en París hubiese llegado al mundo la indómita Edith Giovanna Gassion, más conocida como “la MômePiaf” “el pequeño gorrión”: Edith Piaf.

El poema A Edith Piaf forma parte del poemario Sin mucha esperanza, un conjunto de poemas en los que se percibe el dolor del mundo, publicado en Madrid en 1966. Como escritora que ha vivido el sufrimiento del exilio en su propia piel, empatiza con el dolor ajeno, el poemario está impregnado de una mirada ética, humanista y existencialista en la que el tiempo y la muerte recorren su sentimiento. En Elegía sobre el tiempo, IV nos dice: “la muerte, en la verde cornisa del templo, sonríe,/ y sus palmas imitan el gesto de aplauso del hombre en la calle”.

Las letras de las canciones de Edih Piaf frecuentan las historias sobre los oprimidos, la soledad, el abandono y la miseria, sin renunciar al amor. En paralelo, Julia Uceda imprime en su obra su compromiso con el ser humano. En el poema A Edith Piaf hace un manifiesto contra la injusta reprobación de una sociedad hipócrita hacia los más desfavorecidos, recogiendo la experiencia más amarga de la vida del pequeño gorrión y alzándola, a través de la fuerza que se esconde tras la vulnerabilidad, a la más alta cima. Una cumbre en la que brilla el talento y en la que aplaude la osadía con la que la cantante superó la fragilidad de su origen en la pobreza de los arrabales; origen asociado en el poema con “la calle”, hasta alcanzar, redimida, la más suprema “inmensa calle de Dios”.

Piaf siguió los pasos de su madre, que cantaba en las calles con ella, un bebé, en brazos. Edith escribió: “Siempre he pensado que el destino me ha llevado a hacer la carrera que ella había soñado y en la que fracasó, menos por falta de talento que porque la suerte no estuvo de su lado”[2].En el drama de su infancia, su madre la abandonó con su abuela, quien la dejaba sola y desnutrida en casa, se rumorea incluso que echaba alcohol en el biberón para matar los microbios. “Tuviste ya tu infierno/ al borde de la cuna: sabes/ lo que un niño criado con alcohol”. Por lo insostenible de la situación, la custodia cambió a manos de su abuela paterna, quien dirigía un burdel. En ese ambiente creció y cuando su padre regresó de la guerra, hicieron un dúo artístico callejero, en el que ella cantaba La Marsellesa y su padre hacía acrobacias para conseguir la limosna de los paseantes en las calles o de los presentes en los cafés y clubes de París.

ROULEZ TAMBOURS

canta Edith Piaf

Vamos, tocad, tocad los tambores.

Por los que mueren cada día.

Por los que lloran en los suburbios.

Por Hiroshima, Pearl Harbor.

Vamos, tocad, tocad los tambores.

Tocaron por Napoleón.

Al son de las flautas y las cornetas.

Tocaron por tantas guerras.

Y tocan por toda la tierra.

Tocan, tocan noche y día.

¿Cuándo tocarán por amor?

Vamos, tocad, tocad los tambores…

He visto, he visto tanta miseria

Y tanto sufrimiento a mi alrededor

Que apenas recuerdo

Si el dolor era por mí

A menudo he visto llorar a mi madre

Creo que era por mí

Casi he visto llorar a mi padre

Nunca me dijo por qué…

…….

Vamos, redoblad, redoblad tambores

Redoblaréis bajo las canciones

Al ritmo de los acordeones

Por el momento y por el fin de las guerras

Redoblaréis por toda la tierra

Y yo tocaré el tambor

Y yo cantaré el amor

Edith Piaf y Julia Uceda fueron mujeres de una gran fortaleza, con un alto sentido de la libertad, identidad y rebeldía, desafiando, intencionadamente o no, los cánones femeninos de su tiempo.

Uceda estudió en la posguerra española y, subversiva con la dictadura, se marchó a Michigan, aceptando la oferta para impartir clases de literatura en la Universidad estadounidense: “Sí, me exilié voluntariamente. No me echó nadie. Tenía otra manera de pensar. No me encontraba en mi sitio y claro, cuando pude, una vez que me doctoré en la Universidad de Sevilla, me marché a Estados Unidos. Después me fui a Irlanda. He vivido en todos esos sitios” y más adelante añade: “Lo más importante para un escritor es su libertad, su libertad de crear. Bueno luego puedes pensar que esto merece la pena o no y seguir por otro camino. Tampoco hay que ser obediente. Yo no lo fui nunca.”[3].

Piaf, por su lado, tuvo una vida impetuosa y apasionada, triunfó en los escenarios a los 23 años, a lo largo de su vida amó intensamente a muchos hombres, lo cual fue acompañado del desamor y la pérdida. En una entrevista le preguntaron qué esperaba del amor y contestó: “lo que me quieran dar, lo maravilloso, lo triste, lo trágico, lo extraordinario”[4].Fue adicta al alcohol y las drogas, desembocando en un cáncer de hígado que acabó con su vida a los 46 años. “De nuevo a la intemperie./ Esta vez a la calle/ te han dicho./ A la calle amarilla/ de los muertos, sin Senas,/ sin flores, sin guitarras”. Piaf afirmaba que no obedecía ni a su médico ni a nadie, la catarsis estaba en su voz, cantar era lo que le ayudaba a recuperarse y no podía vivir sin cantar[5].

NON, JE NE REGRETTE RIEN

canta Edith Piaf

No, nada de nada, no, no me arrepiento de nada,

ni del bien que me han hecho, ni del mal,

todo eso me da igual.

No, nada de nada, no, no me arrepiento de nada,

está pagado, barrido, olvidado, me da igual el pasado.

Con mis recuerdos he encendido el fuego,

mis penas, mis placeres,

ya no los necesito,

barrido los amores con sus trémolos,

barrido para siempre,

empiezo de cero.

No, nada de nada, no, no me arrepiento de nada.

Ni del bien que me han hecho, ni del mal.

Todo eso me da igual.

No, nada de nada, no, no me arrepiento de nada.

Porque mi vida, porque mis alegrías,

Hoy empiezan contigo

Pero Edith fue mucho más que una profunda y desgarradora voz. En la Segunda Guerra Mundial ayudó a la resistencia escondiendo a amistades de origen judío, escribió casi cien canciones, fue mentora de grandes solistas como Charles Aznavour y colaboradora de grandes artistas como Jean Cocteau, quien decía de ella que en París el pequeño gorrión se convirtió en el Ruiseñor de Francia.

En el justo homenaje a Edith Piaf, Uceda realiza una crítica a mano alzada, en una suerte de compromiso social, poniendo el acento en la despiadada condena de los hombres que llegan incluso a manipular el concepto de Dios por la vida en apariencia disoluta, fruto de un origen desestructurado, de una mujer que quiso salir de las calles y llegar a lo más alto sin renunciar a su identidad, el amor y la libertad. “Te han condenado./ Una oración,/ como limosna insuficiente,/ ha caído/ sobre la tapa de tu féretro./ (…) Te han condenado como/ si Dios no fuese amor”. El rezo, paralelo al canto, redime al pequeño gorrión y la eleva, dejando atrás el infierno, a los brazos de Dios.“Edith, mystère Piaf, rezabas/ no al morir, al cantar;/ y sin saber por qué,/ por quien acaso. Ahora/ es cuando cantas en la inmensa calle/ de Dios, alegremente,/ Edith, mystére Piaf.”.

“Ha cruzado el umbral/ del que nunca se vuelve, oh, dioses,/ y ha sonreído…” escribe Uceda en el poema Anánke del mismo poemario.

A EDITH PIAF

Te han condenado.
Una oración,
como limosna insuficiente,
ha caído
sobre la tapa de tu féretro.
Te han condenado, Edith,
por no querer ser
la excepción que confirma
la regla. Porque
querías,
tú, gorrión
de la calle, ser
la regla. Porque
intentabas salirte de la calle.
Te han condenado como
si Dios no fuese amor. El dedo
ejemplar
-una uña sucia, como
si lo viera- se alzó
sobre tu frente
y mostró al mundo
que sólo esa limosna- por sí acaso…-
merecías.

De nuevo a la intemperie.
Esta vez » a la calle»
te han dicho.
A la calle amarilla
de los muertos, sin Senas,
sin flores, sin guitarras.

Pero tú, Edith, sonreirás.
Tuviste ya tu infierno
al borde de la cuna: sabes
lo que un niño criado con alcohol.
Edith, mystère Piaf, rezabas
no al morir, al cantar;
y sin saber por qué,
por quién acaso. Ahora
es cuando cantas en la inmensa calle
de Dios, alegremente,
Edith, mystére Piaf.


[1]https://www.youtube.com/watch?v=Npu0crfOHSs min 1:22

[2]Burke, C. 2011. Edith Piaf. Circe, Barcelona: 22

[3]https://www.granadahoy.com/ocio/Julia-Uceda-no-hay-ser-obediente-Premio-Lorca-Granada_0_1418258753.html

[4]https://www.youtube.com/watch?v=4iUou8l8Ogc&t=98s min1:32

[5]https://www.youtube.com/watch?v=BwK29trRGB0&list=PL0NdFKyFxDUnwYTYHTDBXQEf14RtRH2e-&index=2

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