Homenaje a Julia Uceda

Monográfico Nº22

REFERENCIAS BILIOGRÁFICAS DEL PROFESOR DÍEZ DE REVENGA EN TORNO A VICENTE ALEIXANDRE

Primera acotación

La profundidad, interés y sabiduría que siempre ha caracterizado las publicaciones del profesor Francisco Javier Díez de Revenga es un hecho largamente contrastado. Es verdad y convicción asumidas en el mundo universitario y cultural, al que el citado catedrático de la Universidad de Murcia ha aportado tanto conocimiento sobre los poetas de la Generación del 27, sobre la literatura murciana o sobre la creación del admirado alicantino Miguel Hernández. Precisamente a este excelso escritor le ha dedicado numerosos trabajos que ahora, en 2017, se han visto colmados con un volumen recopilatorio, de síntesis y conclusión, que es el titulado Miguel Hernández: en las lunas del perito (Orihuela, Fundación Cultural Miguel Hernández, 2017; 327 págs.). Teniéndolo en nuestras manos y observando su ordenada disposición en una veintena de capítulos sustentados por una colosal bibliografía, detenemos nuestra atención en el 6, “Con las vanguardias y el 27”, un interesantísimo y nutrido capítulo donde, aparte de tantas y tantas consideraciones sobre los autores del 27, hallamos algunas particularmente referidas a Vicente Aleixandre, el que más nos importa para este artículo. Y realizamos, en consecuencia, una lectura de los párrafos en que se menciona a Aleixandre para exponer sus puntos esenciales. Y sea este artículo particular homenaje para quien ahora el 6 de octubre de 2017 se han cumplido cuarenta años de la concesión del Premio Nobel de Literatura, que el poeta recibió cuando tenía sus 79 años de edad.

Puesto que la finalidad de Díez de Revenga, en su citado capítulo 6º de la obra antedicha, es ordenar las relaciones de Miguel Hernández con los autores del 27, de lo primero que se ocupa es de informar que fue Vicente Aleixandre quien más pronto le prestaría atención al oriolano, pues Miguel Hernández “se integró pronto en el mundo literario madrileño e hizo amistad inmediata con los más avanzados poetas del momento”. Así, en una foto de 1935, posan un grupo de autores que homenajean a Aleixandre por haber recibido el Premio Nacional de Literatura por La destrucción o el amor. En esa instantánea, entre otros, figuran Hernández y Aleixandre, sellando así tempranamente su amistad.

Y Díez de Revenga, que tan razonadamente documenta las relaciones amistosas de Hernández con Jorge Guillén, Gerardo Diego o Cernuda, se fija también en las que mantuvo con Aleixandre, sobre el que escribe un conjunto de comentarios que van desde la página 109 hasta mediada la 113.

Parece que Aleixandre, según opinión de Díez de Revenga, se sintió sin duda atraído por la poesía de Hernández, pues en el último párrafo de esa mencionada página 109 leemos: “Muy reveladora es también la presencia de Miguel Hernández en Vicente Aleixandre”. A continuación, anota que esa amistad se inició “el día 23 de septiembre de 1935, cuando Miguel Hernández pidió a Aleixandre un ejemplar de La destrucción o el amor […]”. Lo cierto es que de ahora en adelante la influencia es de doble recorrido, de Vicente a Miguel y viceversa. Eso es lo que constata el ensayista murciano cuando recuerda que Hernández le dedica a su amigo el que está considerado “uno de sus mejores poemas, la “Oda entre mar y arena a Vicente Aleixandre”, en el que –sigue ahora Díez de Revenga palabras de Andrew P. Debicki- “evidentemente refleja el estilo de La destrucción o el amor”. Más tarde, en 1937, el de Orihuela le dedica al sevillano su extenso libro Viento del pueblo, además de reforzar una amistad apreciable en gestos cotidianos y ya bastante divulgados: “le llevaría a casa frutos de su huerta, como naranjas”. Por su parte, Aleixandre también escribió ciertos textos dirigidos a Hernández. Entre estos cita Díez de Revenga un poema publicado en 1948, reeditado en 1953 y por fin incluido en las obras completas de Aleixandre: su título “En la muerte de Miguel Hernández”, poema reproducido en este estudio en toda su extensión que componen tres apartados y un total de 62 versos de los que oportunamente se comenta: “Con una riqueza simbólica de gran expresividad y también con numerosas imágenes visionarias, Aleixandre imprime el sentido de la tragedia en este canto de terror ante el crimen y ante la muerte, que se han llevado al poeta del amor”.

Aleixandre, de igual manera, agasajó a su amigo a través de variados textos en prosa. En tales textos, que Díez de Revenga enfatiza, emergen recuerdos, anécdotas (“como las visitas en guerra, cuando Aleixandre enfermo permanecía en cama”) y asimismo, renovado, su dolor por haberlo perdido y con él, sus innegables virtudes como la bondad y la calidad humana, prácticamente definiéndolo así: “Él, rudo de cuerpo, poseía la infinita delicadeza de los que tienen el alma no sólo vidente, sino benevolente”.

Segunda acotación

La literatura del 27 ha sido siempre una preocupación constante en la tarea ensayística del profesor Francisco Javier Díez de Revenga. En muchos casos tal interés se ha plasmado en artículos o contribuciones para revistas que luego, en ocasiones, ha vuelto a recuperar para libro suyos de mayor divulgación.

Evidentemente es la anterior publicación la más reciente de Díez de Revenga sobre Vicente Aleixandre. Pero las investigaciones del catedrático de la Universidad de Murcia vienen de lejos, y a ellas vamos a referirnos sucintamente a continuación en orden cronológico empezando por aquella titulada “Vicente Aleixandre y Sombra del paraíso: autobiografía y mito”, en donde el estudioso concienzudo que es Díez de Revenga comienza definiendo tal libro como “el que esconde más misterio, más magia y más revelaciones entre luces y sombras de toda su poesía, además de ser uno de sus libros más autobiográfico, cosa bastante rara en nuestro poeta”, y añade que en él tenemos “un alma atormentada, que sufre en su vida personal y se ve rodeada de ruinas”; y concretando aún más: publicado en 1944, “en una España destruida y sometida a una dictadura que Aleixandre sufre en su intimidad como se ha probado por tantos documentos, practicando eso que se ha denominado «exilio

interior»”.

En este artículo tiene el lector observaciones que, basándose en el comentario de un único poema de Sombra del paraíso titulado “Padre mío”, permiten entender ese “componente autobiográfico a que aludíamos […]”.

Díez de Revenga documenta las circunstancias vitales (enfermedad y soledad física y metafísica) que propician el poema, del que se afirma que nace anhelando o recordando “la infancia, añorada en la compañía y la protección del padre”; poniendo por ello de manifiesto un “presente sombrío” que le duele al poeta, y quedando como “un poema antológico en el mundo de la elegía filial en la poesía española”. De esta composición, Díez de Revenga estudia su estructura y la cohesión que mantiene con el libro del que forma parte, señalando en él “el gran contraste que se produce entre la luz y la sombra, que ya desde la primera estrofa se hace de una forma masiva, casi obsesiva”.

Por añadidura Díez de Revenga analiza desde los vocablos que configuran la semántica de los versos, el significado del conjunto de sus aprehensiones –remarcando “el idílico recuerdo infantil a la figura del padre”- hasta el peso del “momento biográfico en que Aleixandre escribe este poema, que Bousoño fechó el 21 de febrero de 1943”, es decir, tres años después de la muerte del padre (Cirilo Aleixandre), circunstancia que obliga a que “su familia queda reducida para siempre a su hermana y a él mismo”. La conclusión a la que llega el estudioso profesor es la siguiente: “La imagen que de sí mismo transmite el poeta se concentra en los versos finales de la elegía paterna y coincide desde luego con similares representaciones en otros poemas del libro, siempre tan cohesionado”. Es una deducción que se completa al añadir esta otra: “Poema de complejos contrastes entre enigmáticas luces y sombras, representa muy bien el mundo del libro al que pertenece, pero al mismo tiempo sobresale entre los restantes de Sombra del paraíso por su personal implicación autobiográfica, y confirma, en efecto, que Aleixandre en este libro habla de sí mismo, pero habla también del mundo”. Sin duda, un análisis certero que casi

en una veintena de páginas expone Díez de Revenga para sumar un grueso grano de arena que abulte el conocimiento del gran poeta del 27.

Posteriormente, en “Vicente Aleixandre y Nancy Cunard” quiere indagar el ensayista murciano en una traducción que emprendió Aleixandre. Sepamos que fue la citada Cunard representante británica en el Segundo Congreso de la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en 1937, el mismo año en que el poeta de Sevilla recayó en su enfermedad renal y se refugió en Miraflores de la Sierra rodeado de un entorno hostigado por la Guerra Civil. “En este contexto –continúa el ensayista- hemos de situar la traducción que Vicente Aleixandre hizo del poema de Nancy Cunard “Para hacerse amar”, única traducción que conservamos hecha por el poeta […]”. Y es a la investigación de esta traducción a lo que reserva Díez de Revenga las cuatro páginas que componen el artículo cuyo título hemos anotado arriba.

Datos biográficos, literarios, sociopolíticos son constantes en esta contribución que Díez de Revenga publicó, por primera vez, en su libro de 2007 Las traducciones del 27. Estudio y antología (2007). Leemos que “No se sabía mucho sobre el texto original que Aleixandre había traducido, y ni siquiera en qué idioma podía estar escrito, ya que Cunard era inglesa”, aunque aclarando enseguida que “Cunard escribía en francés sus poemas […]”.

Díez de Revenga aprovecha acotaciones de R.J. Sender, Duque Amusco o Pablo Neruda para establecer con claridad las circunstancias de la traducción de Aleixandre (“Traduit en espagnol par Vicente Aleixandre; publié, je crois, dans un journal à Madrid en Octobre 1936”) y su conexión “con los otros escritos durante la guerra por Aleixandre […]”, concretamente con los poemas “El fusilado”, “Oda a los niños de Madrid muertos por la metralla” y “El miliciano desconocido (Frente de Madrid)”. Breve este artículo, pero intenso, igualmente muy biográfico sobre Vicente Aleixandre, y sobre todo expuesto con la profundidad y documentación fehaciente que caracteriza cualquier texto de Díez de Revenga.

Sí, el acertado y concienzudo conocimiento caracteriza cualquier texto del profesor tan experto en la Generación del 27, a la que ha dedicado –esto en parte es síntesis de lo analizado- los libros siguientes, habiendo dejado en todos ellos la huella de su análisis sobre los textos de Aleixandre, como anotamos a continuación siguiendo un criterio cronológico:

La poesía de Vicente Aleixandre. Testimonio y conciencia, Málaga, Centro Cultural de la Generación del 27, 1999.

• “Vicente Aleixandre en plena guerra” y “Nancy Cunard: Para hacerse amar”, en Las traducciones del 27. Estudio y antología, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2007, respectivamente en págs. 28-31 y 187-190.

Antología poética de la Generación de 27, Málaga, Diputación deMálaga, 2007. Es libro que contiene un excelente y amplio “Estudio preliminar” y luego un apartado de comentario de textos con indicaciones para realizar esta tarea, y por fin una

antología poética que, en el caso de Aleixandre, plasma diez poemas del autor sevillano (págs.149-164).

• “Utopía y paraíso en Vicente Aleixandre”, en Los poetas del 27, clásicos y modernos, Tres Fronteras, Región de Murcia, 2009, págs. 85-102.

• “Vicente Aleixandre, de la consumación al conocimiento”, ponencia presentada en “Vicente Aleixandre en Tetuán.

Encuentros literarios”, Instituto Cervantes de Tetuán-Junta de Andalucía-Embajada de España en Marruecos. Tetuán, abril, 2008. Publicada en Cuadernos del Lazarillo¸ 37, 2009, págs. 30-37.

• “Vicente Aleixandre, ‘Padre mío’”, en Didáctica del texto literario, Región de Murcia, Murcia, 2010, págs. 137-148.

• En Los poetas del 27: tradiciones y vanguardias (Murcia, Universidad de Murcia, 2016) encontramos muy diversas referencias y citas sobre Vicente Aleixandre, entre ellas el artículo “Los poemas de guerra de Vicente Aleixandre” (págs. 343-354) -que incluirá en el citado y reciente libro Miguel Hernández: en las lunas del perito-, y además “Aleixandre y la tradición áurea: Lope de Vega” (págs. 355-368).

Escribe Francisco Javier Díez de Revenga en su artículo “‘O tarde o pronto o nunca’: el último Vicente Aleixandre”[1]: “Setenta años tenía Vicente Aleixandre cuando en 1968 publica Poemas de la consumación, y setenta y seis, en noviembre de 1974, cuando lleva a la imprenta Diálogos del conocimiento. En teoría los últimos libros del poeta aparecidos en la colección Selecciones de Poesía Española que editaba en aquellos años Plaza & Janés en Esplugas de Llobregat, y en la que aparecieron libros muy significativos de los poetas de la generación de Aleixandre […]”. Añade el autor que en 1987 aparece “Nuevos poemas varios, libro póstumo”, seguido del de 1991 En gran noche. Últimos poemas, donde “nuevas composiciones de la última etapa completan la obra final. Todos estos libros se encuentran recogidos en la edición definitiva de las poesías completas de Vicente Aleixandre, de 2001”. Así que, como se ha podido constatar detenidamente en estas páginas de atención que le dedicamos al profesor Díez de Revenga, él es uno de los más entendidos estudiosos de la Generación del 27, y por esa vía, de la obra de Vicente Aleixandre, algo que ha de quedar claro ahora que se están recordando los cuarenta años de la concesión

del Premio Nobel de Literatura al ilustre poeta sevillano, protector y amigo de

tantos otros escritores de su tiempo.


[1] Artículo en prensa proyectado para el libro futuro de Francisco Morales Lomas y Remedios

Sánchez García: La poesía de Vicente Aleixandre cuarenta años después del Nobel.

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