

¿A qué se refiere? No lo sabemos a ciencia cierta. Tengo para mí que apunta de nuevo a la vida del lenguaje, que continúa, que puede continuar, más allá de la muerte de quien las enunciara. ¿De dónde vienen y a dónde van las palabras?

Su respuesta inmediata me conmovió: “Tus palabras me han saltado lágrimas. Es lo más bello que se me ha dicho. Me gustaría verte antes de irme”. No pudimos despedirnos personalmente. Por ello vuelvo una y otra vez a su palabra, que me hace mejor y me enriquece, donde la encuentro viva. Y por ello mi invitación (y mi incitación) a su lectura quiere emplazar a las lectoras y lectores a una mejor comprensión, crítica y creativa, de la existencia, y al gozo (que es más que goce) que su palabra nos regala.