

Leïla Slimani cruza la peste negra
como cruzar un par de dedos
o el cuaderno con arena encima.

Ave ámbar
adherida
al arcángel adjetivado,
águila astuta
alcanzas allá,
al ábside
adormecido.

El segundo libro dedicado por el escritor a la pensadora fue Contra el cine, en 1955, en la edición Mis Cosechas. La dedicatoria dice: “A María Zambrano este divertimento que apunten más hondo” (Ramón Fernández Palmeral, 2005: 3).

Partimos del desciframiento que en su libro El hombre y lo divino hace María Zambrano del sentimiento de la nada, como secuela de la rebelión romántica.

Parece mentira que no recuerdes lo que dejó escrito Lope de Vega en su “Arte nuevo de hacer comedias”: “que un arte de comedias os escriba / que al estilo del vulgo se reciba/”. ¿Qué me dices, querido?

El libro se abre con un epígrafe de la escritora Andrea Fontan: “Y ahora/encuentro ese silencio/adherido a las paredes de la habitación” El silencio y la soledad serán protagonistas de este poemario.

Con esta historia podemos saber que se nos está hablando de los tiempos que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, cuando en España imperaba el NO-DO.

Con un prólogo de Juan Cano Ballesta, responsable también de la edición, el libro es una clara muestra de la afición de Juan por el cine.

Nacido en Sevilla, pero afincado en Barcelona, el poeta sevillano siempre ha tenido una lírica que expresa la belleza, el sentido sensorial del mundo.

Editado por Trencatimons editores, el último libro del profesor y poeta Juan Antonio Millón es un resplandor, un reencuentro con la Naturaleza que es esplendor siempre.