Fotos de Josefuna Martos
Fotos de Josefuna Martos

Porque somos humanos puede estar sucediendo ahora en algún lugar y sin duda seguirá sucediendo mañana, aunque esta historia sucedió en el pasado:

“En enero de 2007 murió de meningitis fulminante una joven griega de 23 años, Anastasía Anagnostaki, brillante alumna del Máster de Traducción Literaria de la Universidad de Málaga. Sus padres, desolados, viajaron desde Grecia para repatriar el cuerpo, pero no quisieron marcharse sin celebrar, al modo más homérico y más humano, una digna despedida para su hija”[1].

Entre los desgarrados padres de Anastasía, los profesores, autoridades académicas y compañeros leyeron “Alfonsina y el mar”; la madre, a Hécuba, que llora por su hijo Héctor; otro compañero, las traducciones de Gloria Fuertes que estaba haciendo Anastasía; algunos haikus escritos por ella fueron leídos por la poeta Aurora Luque; el poeta Francisco Ruiz Noguera, entonces vicedecano de Cultura, eligió un poema de Julia Uceda, “Tiempo para ahuyentar la muerte”, que adaptó a las circunstancias. Todos lloraron juntos ante este poema:

“El llanto en común y la poesía compartida nos consolaron, nos confortaron de una manera no experimentada antes. El poema de Julia, en este funeral laico, dijo nuestro dolor. Sentí que estaba comprendiendo algo cualitativamente distinto sobre las fronteras de la vida, sobre la experiencia colectiva ante la muerte y sobre el lenguaje que dice y nombra esta experiencia”[2].

A partir de esta vivencia, Aurora Luque, que había formado parte del jurado que concedió el Premio Nacional de Poesía en 2003, pero que no la conocía aún personalmente, contactó con Julia Uceda y se la transmitió: impresionada, ella le respondió: “Para mí es la expresión más ajustada de lo que es la poesía”.  

Julia Uceda (Sevilla, 1925-El Ferrol, 2024) es la primera mujer en obtener el Premio Nacional de Poesía (2003) desde la restauración de la democracia española con una recopilación de su poesía recogida en el volumen En el viento, hacia el mar (1959-2002). En ello, al igual que en buena parte de la suerte de la recepción de su obra, ha sido decisiva la figura del que fuera uno de sus alumnos, más tarde reconocido profesor, editor y poeta, Jacobo Cortines, que no ha podido sumarse a este homenaje por un cúmulo de circunstancias. Con Zona desconocida alcanzó el Premio Nacional de la Crítica (2006). Es Hija Predilecta de Andalucía (2005), Premio Andalucía de las Letras “Luis de Góngora Argote” (2006), Hija Adoptiva de Ferrol (2009) o Medalla de Oro al mérito de las Bellas Artes (2016), entre otros reconocimientos. Doctora en Filosofía y Letras, ha ejercido de profesora en la Michigan Stade de University (1966-1973), en el University College Dublín (1974-1976) y en institutos de secundaria de distintas provincias de España.

Murió hace poco más de un año, el 21 de julio de 2024, en el Ferrol, y vino a la vida el 22 de octubre de 1925, de modo que durante este 2025 se cumplió un siglo desde su nacimiento. Por edad   y por fecha de publicaciones pertenecería a la Generación del 50, aunque ella ha escrito que no se siente vinculada a dicho grupo: “No estoy en ningún lugar ni grupo, no añoro nada ni busco nada. Mi actitud es la del `no´ como forma de oposición”. Independiente y libre, su poesía posee una voz inconfundible, sobria y pura, que indaga sobre sus vivencias sin desatender la historia con una singular visión donde se fusiona lo personal y lo social.

Vayamos a los contenidos del monográfico a través de relaciones temáticas. El Catedrático de la Universidad de Sevilla –donde Julia Uceda estudió y comenzó ejerciendo la docencia–, Manuel Ángel Vázquez Medel, plantea algunas claves esenciales para avanzar un perfil total de su vida y de su obra. En la línea de la razón poética de María Zambrano y de José Ángel Valente, “Poesía y conocimiento en Julia Uceda” reflexiona sobre el proceso de creación como aventura cognitiva, las relaciones íntimas entre el pensamiento, el lenguaje y la identidad humana.

Fuensanta Martín Quero indaga sobre la fidelidad a sí misma, la identidad y la independencia de esta autora. Eva Díaz Pérez recorre su discreta y decidida biografía, en unas circunstancias poco propicias para las mujeres, y cómo se traduce en una insobornable, elegante y distinguida obra. Aurora Gámez Enríquez revisa su trayectoria vital y creadora desde una perspectiva feminista. Inmaculada García Haro compara “Antígona”, de Julia Uceda, con las concepciones de María Zambrano y José Ángel Valente, como símbolo de rebeldía y libertad frente a la tiranía. Silvia Olivero Anarte establece paralelismos entre Julia Uceda y Edith Piaf a partir del poema dedicado a la cantante.

José Biedma explora lo divino en la obra de la autora de Sin mucha esperanza. Tomás Salas analiza el silencio de Dios desde uno de sus poemas más sobrecogedores, “Palabras para cantar alrededor de un templo vacío”. Siguiendo con el hilo de la poesía de historia, en la estela de Luis Cernuda o Valente, y en contra de la denominada “poesía social” que descuida el lenguaje, se encuentra “Poesía e historia en Julia Uceda”. El Catedrático de la Universidad de Málaga, Francisco Morales Lomas, sitúa su obra dentro del contexto de la segunda generación de posguerra, junto a otras escritoras como Mariluz Escribano, Pilar Paz Pasamar o María Victoria Atencia.

El poeta Francisco Muñoz Soler se inspira en la poesía de la autora y nos ofrece una serie de poemas. El primero parece un monólogo dramático de ella. Las imágenes a modo de entrada de cada artículo se las agradecemos a la escritora y fotógrafa Josefina Martos Peregrín: como se apreciará, en ellas abundan los árboles, asunto recurrente en la vida y en la obra de Julia Uceda –basta recordar el jardín de su casa en Ferrol o el título de sus últimos poemarios: Hablando con un haya y Escritos en la corteza de los árboles– y la extrañeza dentro de la poesía de lo cotidiano.

Por último, desde Sur. Revista de Literatura, procuramos no perder de vista las creaciones iberoamericanas, con las que mantenemos tan estrechos vínculos idiomáticos y culturales –recordemos que el número anterior se lo dedicamos a Octavio Paz y el siguiente será a Mario Vargas Llosa–, de manera que en este hemos considerado conveniente mirar a Cuba: Inmaculada García Haro radiografía las instituciones culturales asociadas a la poesía desde el paradigma de la solidaridad y el humanismo. Antonio Porras Cabrera traza una semblanza de la figura de la polígrafa y precursora Gertrudis Gómez de Avellaneda. Concluimos con un artículo acerca de las confluencias de pensamiento y poesía entre María Zambrano y Lezama Lima. Gracias una vez más a nuestros colaboradores y a ustedes, lectores.    


[1] Luque, Aurora, “La palabra como ahuyentadora de la muerte”, VVAA, Julia Uceda. La mirada interior, Sevilla, Junta de Andalucía, 2017, p. 141.

[2] Luque, Aurora, “La palabra como ahuyentadora de la muerte”, VVAA, Julia Uceda. La mirada interior, Sevilla, Junta de Andalucía, 2017, p. 142.

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