

Terminaste el tejido Penélope
en dónde está Odysseus
revisa el espacio del mar
manda tu hilado
incorpora tus colores

Bañada por el agua dulce y viva.
Si algún rincón tuviera
en mi mente amorosa algún destino
sin dudarlo que es Huerta
quisiera siempre ver su luz de cuento

Con tu dedo índice
al mundo apuntas
y todo se convierte en preguntas.
Identificas a la luna, a los perros,
a los gatos, a los pájaros…

Te imagino pútrida, santa-niña-muerta de ojos-vagos tocando tu canción favorita en la rockola, te imagino sensacional portando ese par de texanas, te imagino con la tráquea seca de tanto cantar a dentelladas; así también imagino el infierno.

Llegaron noticias del pasado.
La mirada ausente de mi padre
era transparente y limpia como el tintineo de los hielos.

Carmen vuelve a hablarme de hijos. Dice que deberíamos decidirnos, que este es el momento. Sonrío con esa mueca bobalicona de no querer saber.

La línea del error cruza mi pensamiento,
entre dos espejos opacos amanece,
mi pensamiento abismo abajo siente la noche.

Las células aprenderán el paso
de leopardo salvaje y sereno.
Estaremos cara a cara:
la forma perfecta de mi muerte
y yo.

lo del día es un remanso.
Invierno pertinaz
donde se tiene un talismán, un dios
al cual rezar, un panteón
donde acudir.

Las veredas parecen extrañas en la noche
cada vez que un bache me hace abrir los ojos
que de nuevo el cansancio unta con sueño.